Una pequeña parcela donde escribir, un trocito de "tierra" en el que sembrar, un rinconcito en el que ser yo.
jueves, 18 de octubre de 2012
Cuando llegues
Son las dos de la mañana, sueña Joe Cocker... y pienso en ese alguien a quien aún no conozco... Recuerdo algo que leí de A. Gala, y que en su momento me llegó al alma. Te lo regalo... sí, es para ti.
...
¿Desde dónde vendrás? ¿Descenderás la cuesta, o subirás del río? ¿Es el
Sur, o es el Norte quien te envía? ¿Qué lenguaje hablarás? ¿Bajo qué amable
rostro te encubrirás ahora? ¿Tendrás los labios gruesos de la primera vez,
la nariz breve de la segunda, los ojos de mar claro de la siguiente, la
sonrisa -que dominaba al furor y retenía la gloria- de la última? ¿Vendrás
de golpe, como en cierta ocasión, igual que el rayo, o de puntillas,
subrepticio así el día y la muerte, o quizá ya estás dentro de mí, y salgas
cualquier tarde riendo a carcajadas como un niño? ¿Qué estás haciendo
ahora, mientras yo te echo en falta? ¿Me echas tú en falta a mí; en qué
trabajas; vacilas; sientes incompletas la noche y la mañana? Cuántas dudas
hasta que surjas agitando la alegría lo mismo que un pañuelo.
Cuando llegues, Amor, tendrás que recibirme como soy, no como te imaginas.
Tomarás mi libertad y me darás la tuya. Tomarás mi compromiso y me darás el
tuyo. Empezaremos juntos a nacer; pero no será posible desentenderse de los
pesados lazos del recuerdo. Yo sé que tus facciones inauguran el mundo:
procuraré que no se interpongan entre tú y yo facciones anteriores, la
fresca y dúctil piel sobre la que dormí, las caricias a que me acostumbré,
los extremados cuerpos que asaltaron mi soledad un día, el deseo que jamás
se agotaba y se agotó... Tú, que espoleas el tiempo, tendrás que darte
prisa. Ten cuidado con él, porque cuando no estás transcurre en vano. Y se
hará tarde, Amor, ya se hace tarde. ¿Y cómo, entonces, a la noche, podría
ser examinado en ti?
...
Cuando llegues -si tienes que llegar- entra sin hacer ruido. Usa tu propia
llave. Di buenas tardes, di buenas noches, y entra. Como quien ha salido a
un recado, y regresa, y ve la casa como estaba, y lo aprueba, y se sienta
en el sillón más cómodo con un lento suspiro. Abre cuando llegues, si
quieres, la ventana a los sonidos cómplices de fuera, y a la luz, a la
favorable intemperie de la vida. El tiempo en que no te tuve dejará de
existir cuando tú llegues. Todo será sencillo. Como una rosa recién
cortada, se instalará el milagro entre nosotros. No habrá nada que no quepa
en mis manos cuando llegues. Tornasoladas nubes coronarán el techo de la
alcoba. ¿Dónde están mis heridas?, me diré...
Pero escúchame bien: llega para quedarte cuando llegues
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