Intento controlar la pereza de este camino por recorrer, y las pequeñas partículas de eternidad desfilan sobre nosotros por las hojas de las arboledas, como pequeñas lucecitas que brillan más que el sol y gotean en nuestro respirar con delgadas risitas; y eso hace que imagine tu rostro con un brillo dulce y lejano, mientras observo mi sombra distenderse hacia las piedras del largo camino por hacer, sombreado en partes y clavado de oblicuas lanzas amarillas y rojas en ciertos puntos indefinidos; estaría bien, que de las ramas cuelguen lienzos de seda transparente o que las telarañas, entre que azuladas y débilmente plateadas, se desprendan y caigan hasta los rosales una y otra vez; estaría bien, un coro de sirenas que inunde este túnel claro-oscuro, ausencia de otro mundo, y haga girar en nuestra visión el marco hondo y extendido que forman los árboles que bordean el camino; se vería bien a candelabros encendidos dentro de los troncos huecos, lanzando sus irradiaciones verdes y grises, aplanadas y convexas, por los hoyos y fisuras de sus cortezas deterioradas por el avance de los días y el roce del horizonte con la distancia que se extiende más allá de nuestra mirada que cae en nostalgia; se vería bien que velas púrpuras, de flamas saladas emerjan, en vez de sus pistilos, de las flores grises, pardas y violetas, y entonces el trance de las avecillas calle para siempre; y se advertiría, con sobresalto agradable, si nos convenciéramos de que al refregarnos los ojos desaparecerá en el aire callado ese arco iris cascado que nace de un trozo apagado de nostalgia, como algodones anaranjados, y se extiende por todo el borde derecho del camino hasta perderse tras una cortina zumbante, y muere en esa densidad, atiborrada de silencio, del cielo desierto y sin respiración;
pero no, todo es fábula y fantasía ruin, no es la melancolía la que cuartea el rumbo de los ocasos, todo esto es eso que inunda mis ojos de dolor y me templa los músculos de las manos, como para agarrarse y buscarte para despertar de un mal día, una mala semana, una mala etapa...;
de nuevo estoy en la rutina que tanto me llena un nuevo proyecto y me hace hablar de ti; es complicado, no puedo reflejarme aun en tus ojos… es complicado pensarte sin poder rozar tu piel…es complicado explicarme con palabras lógicas que esto que me haces sentir…es nuevo y a la vez me sabe a mariposas en el estomago y brota libre mi sonrisa y no quiero evitarlo aunque rompa mi alma..., me gusta lo que me haces sentir y me olvido de los árboles raros de mi relato y lleno mi mano de flores, ilusiones, espera... y de nuevo te digo que confío en ti…
pero no, todo es fábula y fantasía ruin, no es la melancolía la que cuartea el rumbo de los ocasos, todo esto es eso que inunda mis ojos de dolor y me templa los músculos de las manos, como para agarrarse y buscarte para despertar de un mal día, una mala semana, una mala etapa...;
de nuevo estoy en la rutina que tanto me llena un nuevo proyecto y me hace hablar de ti; es complicado, no puedo reflejarme aun en tus ojos… es complicado pensarte sin poder rozar tu piel…es complicado explicarme con palabras lógicas que esto que me haces sentir…es nuevo y a la vez me sabe a mariposas en el estomago y brota libre mi sonrisa y no quiero evitarlo aunque rompa mi alma..., me gusta lo que me haces sentir y me olvido de los árboles raros de mi relato y lleno mi mano de flores, ilusiones, espera... y de nuevo te digo que confío en ti…
2 comentarios:
Qué bonito querida punto...me gusta cuando sin decir nada concreto se expresan tan bien los sentimientos de una...
Me gusta mucho un poemita que encontré por ahi por internet, un poco infantil, pero es muy...mi estilo...asi que te lo dejo en tu blog para tu disfrute, y el de todo el que lo lea.
Mil tonterías por amor:
Comerme la sopa de letras con el diccionario en la mano, para no cometer ninguna errata, mientras busco tu nombre en el plato.
Buscar en tu espalda la fecha de caducidad escrita en el dorso, saboreando todos los gustos posibles mientras la beso.
Sazonar todas nuestras comidas con la sal de mis lágrimas, esas de felicidad que ruedan por mi cara con solo pensarte.
Abrazarme fuertemente a ti, por temor a dar un paso y caerme por el borde de este planeta de ilusión.
Estarme horas y horas mirándome en el espejo del mar, tratando de verte reflejado en las niñas de mis ojos.
Caminar por las calles hacia atrás, para intentar regresar siempre al mismo lugar, donde te vi la primera vez y volver a conocerte mil veces.
Hacerme pequeña, muy pequeña, para poder esconderme en el bolsillo de tu camisa y sentir tu corazón.
Meter a la noche en la lavadora y lavarla con agua muy caliente, hasta que encogiera al tamaño de tu cama.
Planchar tu ropa dibujando corazones, para llenarla de tanto amor, que te sirva de escudo ante cualquier pena.
Perfumar al viento con tu olor, para que me envuelva tu presencia siempre y en cualquier lugar.
Escribir en las nubes de tu cielo mi nombre, para que cuando mires hacia arriba me pienses.
Buscar ese trébol de cuatro hojas que esconden los duendes de mi bosque, para tu suerte y la mía.
Aprender todos los idiomas del mundo, para decirte, como el eco de las simas, te quiero, te quiero...
Todo esto y mil tonterías mas, porque esta enfermedad del amor, tiene unos síntomas incurables, sin mas antídoto conocido que inyecciones de pasión y ternura que hacen mas llevadera la convalecencia.
Colaboración de Ana Sansaloni
España
Espero que os haya gustado. Sé que pronto volverá mi inspiración, y entonces volveré a escribir algo en lugares reconditos...
.vapor.
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