Ahora que llegó la madurez y estoy sentada aquí, ahora que ha pasado media vida ya por estas manos… ahora que se han ido todos a dormir, y se ha quedado mudo el aire del salón, ahora que la noche se ha quedado en paz, desnuda frente a mi…
Ahora que se muere el fuego en el hogar, y besa los cristales una luna gris, hoy quiero hacer balance de lo que gané y de lo que perdí…
Recuerdo que perdí aquella infancia, tan llena de caricias y de besos, y para no mentir.. también de algún azote a tiempo, perdí mi vieja escuela, mi pequeño pueblo, mi primer maestro… y una mujer que peinando canas, me enseñó a rezar…
Perdí un alma blanca, en mi primer pecado adolescente… mi libro de poemas, mi castillo de arena… y aquel medio novio que me enseño a besar…
Perdí mi luz… esa que me hacia vibrar, que me hacia ser yo… la que me impulsaba a escribir, a soñar, a leer… la que me inspiraba, la que alumbraba mis noches oscuras, la que me acompañaba en la soledad… perdí lo que yo era, perdí mi esencia…
Perdí mi pluma… y te perdí a ti.
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